martes, 20 de febrero de 2024

Una aerolínea me ha hecho un ´´regalo´´

 Aquí hay que profundizar bastante...


El pasado 8 de enero reservé vuelos de ida y vuelta para pasar unos días en España, siendo la ida el 30 de marzo y regresando el 3 de abril. Vuelos pagados, todo correcto y contando días. Lo normal. 


De manera completamente random, el 31 de enero, oigo ´´algo´´ en mi cabeza que me pide que revise los vuelos. Tal es mi sorpresa cuando me encuentro con que el vuelo de regreso del día 3 ha sido cancelado por parte de la aerolínea. De puta madre. 

Llamo a atención al cliente y una chica majísima como un sol me comenta, derrochando seguridad en sí misma, que me tiene que llegar un email acerca de la cancelación, acompañado de unas opciones a elegir entre rebooking, reembolso o créditos. Y que debería ser inminente porque el vuelo se canceló el día 29, dos días antes a mi llamada. Curioso, porque si no llega a ser por la alineación astral que me hizo revisar la aplicación, no me entero de nada. 


Pasan los días y a mi no me llega ningún email, ni notificación, ni pijos en vinagre. Vuelvo a llamar y me atiende un tío repelente que tuvo toda la suerte del mundo de no tenerme delante. Me limitaré a decir que me exigió que me esperara sentadita en el sofá, además de decirme que la aerolínea (ojo con esto) SE RESERVA EL DERECHO A QUEDARSE CON MI DINERO EN CASO DE QUE ELLOS CANCELEN EL VUELO. ¿Hola, todo bien en casa?


Siguen pasando los días y yo sigo llamando. No tengo noticias, he perdido vuelo y dinero, no se qué va a pasar... Justo el día antes de cobrar el salario de febrero, a día 6, (y habiendo pagado los vuelos originales el mismo día que recibí el salario de enero) decido que no voy a esperar más, porque al final me pilla el toro, y reservo otro nuevo vuelo para regresar el 4 de abril, siendo este vuelo de un valor que supone la MITAD del precio del vuelo original. Finalmente, me llega el email, como quien no quiere la cosa, el domingo 18 de febrero. Así, a ojo, unos 20 días después de que se cancelara.

Pero es que la historia no acaba ahí. Me quieren hacer el rebooking para el día 2 de abril. ¿Qué coño pinto yo yéndome el 2 de abril cuando ese día es el Bando de la Huerta y los planes ya están hechos? Mis cojones al viento 33. En ese mismo momento pido que me hagan la devolución, pero me dicen que me van a dar un 120% del valor en forma de créditos. Mis cojones otra vez. Yo quiero mi dinero, no créditos para viajar con ellos porque a mi me hacen estas cosas y les pongo las dos cruces que se acabó nuestra relación comercial. 


¿Cuándo me han devuelto mi dinero? Hoy, 20 de febrero, un día antes de mi cumpleaños.

lunes, 19 de febrero de 2024

El tiempo.

 Dios de mi vida y de mi corazón. 

Yo sabía que este blog alguna vez existió, pero pensaba que se había borrado solo por inactividad o que no podría volver a encontrarlo y, mira tú por donde, de pronto ha aparecido y por sorpresa. 

Cientos de cosas han pasado desde la última vez que escribí algo aquí. Para empezar, hace dos años que ya no vivo en España, qué cosas. 


Breve resumen: 

Los amigos vienen y van, las parejas se separan, el futuro es incierto y no hay nada sobre seguro. 

Me operaron de la columna hace unos años porque me quedé tan inútil que ya no podía caminar. Pasé por todo el proceso de recuperación y volví a tener movilidad. 

La pandemia nos trastocó a todos, de aquí poco se puede sacar. 

Una amiga me vio muerta del asco en España, comiendo mierda porque no encontraba trabajo y me dijo: ´´¿te vienes a Bulgaria?´´ en cosa de dos meses ya estaba  haciendo las maletas. 


Actualidad: 

El 13 de noviembre de 2021 empezó el viaje que cambiaría mi vida. No solo vine a un país que no sabía ni marcar en el mapa, perdí también mi casa en España y, con ella, quien era mi pareja y con quien pensaba que acabaría casándome. Empecé a coger llamadas en mi trabajo, me fueron ascendiendo y a los 7 meses de haber empezado ya era supervisora. Pensaba que estaba viviendo un sueño, aunque a veces era una auténtica pesadilla. También conocí a alguien nuevo que enseguida se hizo un hueco en mi corazón y tenemos nuestro pequeño piso cerca del centro de Sofía. Con nosotros viven nuestros animalitos y tenemos nuestra pequeña familia en un minúsculo piso de un solo dormitorio. Trabajamos nuestras 8h al día, vemos nuestras series, damos paseos... Tenemos una vida normal. No es ni remotamente parecido a los sueños que tenía cuando era más joven, pero es una vida que está bien tal y como es, sin grandes aspiraciones. Lo justo y necesario para vivir sin que te falte nada. Se vive bien aquí. 

También estamos haciendo planes de futuro. Tal vez Estados Unidos, tal vez un regreso a España... Aún no lo tenemos claro porque ir a un sitio implica moverlo todo y poner nuestras vidas patas arriba hasta volver a adaptarnos. Ir al otro implica no saber qué esperar, inestabilidad laboral, contratos precarios y un precio para todo aquello que necesitas para vivir tan sumamente elevado que no podrías salir de allí una vez llegues. 


A día de hoy, todo lo que puedo decir es que me he cansado de coger llamadas, me he vuelto aún más antisocial, aborrezco a las personas y solo me relaciono con un círculo muy estrecho de seres humanos que han sido cuidadosamente seleccionados. Aún soy joven, solo voy a cumplir 32 años. Tanto tiempo de relaciones tóxicas y ambientes inestables han hecho de mí una persona desconfiada que no ha sabido echar raíces porque, cuando algo parece fijo, es justo cuando se desmorona. 

Trabajo sin ganas, duermo con sueño, como con hambre. Vivo al día. 

jueves, 31 de marzo de 2016

PREPARANDO MI PRIMERA SALIDA DEL PAÍS

Me hacía mucha ilusión la idea de viajar fuera de España. Nunca he salido del país y mi único viaje en avión se limitaba a Tenerife cuando tenía 15 años.

Ya estamos buscando una residencia de mascotas para los Gatetes y tengo que hablar con un buen amigo mío para que cuide de Oreo y de Mimi. La loba-mastina que tiene más de cabra que de perro y una coneja aficionada a morder cables.

Hemos tenido la suerte de que nos ha llovido una cantidad de dinero que, no solo nos ha quitado varios disgustos de encima, sino que por fin me puedo poner la jodida ortodoncia y podemos permitirnos un buen viaje.

Además, vamos a lo barato. A comer de los puestos de las calles de Tokio y a dormir en una casita particular que nos alquilan su habitación durante las dos semanas que estaremos fuera.

PERO SE NOS HA PLANTEADO UN PEQUEÑO (GRAN) PROBLEMA:
Tanto mi hermana como yo seguimos un estricto tratamiento médico que no podemos abandonar. Sabemos que hay ciertos medicamentos que están prohibidos en Japón y es algo que tenemos que consultar a la embajada para saber si los nuestros están permitidos. Si no lo están, tendremos que tomar las medidas oportunas para que podamos seguir nuestro tratamiento por otras vías (como inyecciones antes del viaje, por ejemplo)

También tengo que hacerme el pasaporte por primera vez :3

Iré dando detalles sobre los preparativos conforme vaya sabiendo más.


miércoles, 30 de marzo de 2016

El alemán abre muchas puertas (después de quemarte las neuronas)

Hace unos cuantos años empecé a interesarme por el alemán, pero nunca me había puesto a aprenderlo en serio.
Hoy he tenido un primer contacto con las declinaciones de los nombres propios (casi muero en el intento) pero son cosas que, aunque no me se de memoria aún, ya las entiendo. Vale, no todas, pero estoy haciendo el esfuerzo)

El alemán tiene cuatro declinaciones que siguen el mismo patrón del latín: nominativo como sujeto, acusativo como complemento directo, dativo como complemento indirecto y genitivo como complemento del nombre (que también es pronombre posesivo).

Las declinaciones que faltan para completar la serie son el vocativo y el ablativo. Ya no recuerdo cómo se analizaban estos dos.

Como todas las declinaciones que conozco (basándome en latín y griego antiguo) cada declinación se corresponde con un género, incluyendo el neutro, y un número. Ejemplo en nominativo singular:

Yo- ich
Tú- du
Él- er
Ella- sie
Ello-es

Los pronombres posesivos, que ya están en Genitivo, vuelven a declinarse de nuevo. ¿Para qué? Pues para joderte la vida, que no te enteras. Se declinan siguiendo un patrón al que le añades un sufijo que indica la declinación y el número. Ejemplo en nominativo masculino:

Mein, dein, sein/ihr/sein, unser, euer, ihr

Pero vamos a ver, si ésta bazofia dice que es en masculino ¿por qué te lo ponen así?:

yo-mein
tu- dein
el,ella,ello- sein/ihr/sein
nosotros-unser
vosotros-euer
ellos-ir

Y pasa exactamente lo mismo con la tabla en femenino, en neutro y en plural. Y dices "pues no me encaja", tranquilo que a mi tampoco me encaja y es algo que me tengo que preparar en tres meses para alcanzar el nivel B1. (defensa, por así llamarlo)

Mañana más, pero no mejor, porque es imposible.

viernes, 11 de marzo de 2016

EL TIEMPO PASA


Conforme se han ido sucediendo los días he ido mejorando de dentro hacia afuera. Aún tengo episodios de dolor existencial bastante extremista que me llega a dejar sin fuerzas, sin aire. 
Poco a poco voy mejorando, estoy recuperando peso y ya casi no se me cae el pelo. Es un consuelo después de haber visto como mi piel se había quedado prácticamente gris y áspera.

Estos dos meses de dolor y superación, caída y alza, por fin parecen llegar a su final. Ahora me cuesta más llorar, aunque sigo emocionándome aún. Pero claro, no es lo mismo una emoción nacida de un recuerdo que lo que sentía antes. 
Intentaré explicarlo...

Al comienzo de todo me vi superada por toda esa serie de acontecimientos que venían uno tras otro. Una pérdida, una muerte, la soledad, la ruptura, el periodo de duelo... Eran solo cosas negativas. Pensar que podía pasar algo bueno entre tanto dolor era una idea inconcebible. 
Cada día escribía una entrada nueva aquí para dedicarme algo de tiempo a mi misma, a ser egoísta, para intentar recuperarme. Luego la guardaba en borradores para que no se viera aquí. 
Está bien tener sentimientos y saber compartirlos, pero aquellos mensajes iban dedicados a mi yo interior y todos tenemos intimidad. Eso no era para compartirlo con nadie más que conmigo misma.

Dejé de comer y casi no bebía agua. No sentía hambre ni sed. Luego me atiborraba hasta atragantarme porque me moría del hambre, pero después me tiraba varios días casi sin comer. Se podría decir que funcionaba al límite, fingiendo estar bien. Decía que no me apetecía, que se me cerraba el estómago porque me encontraba un poco mal o que, simplemente, no tenía hambre y ya está. Es cierto que se me cierra el estómago muy fácilmente. Me suele pasar cuando algo de mi alrededor me recuerda a una experiencia traumática.
Y son muchas.

Han hecho falta dos meses y muchas personas para que yo mejorara. Es cierto, lo noto. Estoy mejor. Aún me duelen los huesos de tanto tiempo sin andar casi, de haber estado acostada días enteros o de salir solo al sofá, con el salón en absoluta oscuridad. Me han vuelto a subir las dioptrías de estar con el móvil a oscuras y he perdido algo de audición de escuchar música a todo volumen. 
Si, soy idiota. Sólo a mi se me ocurriría hacer algo así. No me defenderé diciendo que no pensaba en nada y solo actuaba, aunque sea la verdad.

Escuchar a Fangoria me ha ayudado mucho en el proceso de duelo. Sus letras me han levantado el ánimo en más de una ocasión y me han sacado de un apuro cuando más nerviosa estaba. Mejor no digo en qué mierdas pensaba. 

¿Cómo me encuentro ahora? Bueno. Se podría decir que casi he terminado de limpiarme desde dentro. Ahora toca embellecer la parte de fuera y es algo que va a ser muy difícil porque me siento envejecida. Me miro al espejo y no soy la misma de antes. Mi rostro está apagado, los ojos aún no han recuperado su brillo y los labios siguen blanquecinos. Las clavículas se hacen notar aún y las costillas no se ven debido a la ropa de invierno, que las disimula. 
Siempre me ha resultado fácil perder peso ya que mi intestino no puede absorber determinados nutrientes. Éste es el problema que no me está dejando recuperar el cuerpo que tenía antes de que todo empeorara.

Espero estar recuperada al 100% para cuando empiece el buen tiempo. Quiero poder estar cargada de energía para dar todo mi cariño a las personas que me han ayudado.



miércoles, 6 de enero de 2016

Mi hermana me trollea

La matrioska


El karma me ha "premiado" con el típico regalo matrioska. Supongo que sabéis cual es: caja sobre envoltorio sobre caja sobre más envoltorio y así, sucesivamente, hasta dar con el regalo.

Me estaba bebiendo una cerveza mientras me comía, con todo el gusto del mundo, una lata de berberechos y patatas fritas de las de toda la vida. No recuerdo cómo vino al caso. Mi hermana aparece con una caja enorme, forrada en papel de regalo de la Fnac. "Es un regalo a medias con Carlos", me dice. 
Lo primero que me viene a la cabeza: "estos dos inútiles me han comprado una wii, con lo poco que me gustan esos cacharros del demonio". Porque claro, tanto mi hermana como mi novio son fans de nintendo y esas bazofias (si, bazofias).

Cojo la caja, noto que pesa muy muy poquito. Esto hace que me empiece a plantear la posibilidad de que me la estén pagando todas juntas. 
Empiezo a abrir.
 Una caja. 
La abro y me la encuentro llena de más papel de fnac PERO dentro hay una caja bastante más pequeña. 
La abro. 
Más puto papel. 
Rebusco y encuentro algo con forma de libro, pero tan ligero como un pinta uñas.
Lo abro y ¿qué me encuentro? MÁS PUTO PAPEL.

Y después esto.





lunes, 4 de enero de 2016

Otro día más

Malos despertares 


Le di los buenos días a Carlos e intenté dormirme. Pasaban ya las 7 de la mañana cuando por fin cogí el sueño. Tuve pesadillas, como casi cada noche. De hecho, es muy raro que yo tenga sueños agradables.

Me desperté entre las 2 y las 3 de la tarde, no lo se con exactitud por que tardé bastante en mirar el teléfono.
Tenía, como siempre, varias notificaciones de redes sociales. Ninguna de ellas era de quien yo quería que fueran. 

Empecé a encontrarme mareada, confusa. Empecé a llorar otra vez. Como cada noche, como cada mañana al levantarme de nuevo completamente sola sin nadie que me de un beso de buenos días. Como un nuevo día que se avecina gris, silencioso y vacío, como mi cuerpo. Recipiente vacío sin alma, sin ánimo ni vida, sin ganas de nada.

Me levanto de la cama horas después, tropezando con todo. Maldita visión la mía, borrosa y lejana, que no me permite ver los obstáculos aunque estén frente a mis narices. 
Me pongo las gafas y voy al baño.

Decido pintarme los labios para darle color a una boca que dudo ofrezca hoy una sonrisa.