jueves, 31 de marzo de 2016

PREPARANDO MI PRIMERA SALIDA DEL PAÍS

Me hacía mucha ilusión la idea de viajar fuera de España. Nunca he salido del país y mi único viaje en avión se limitaba a Tenerife cuando tenía 15 años.

Ya estamos buscando una residencia de mascotas para los Gatetes y tengo que hablar con un buen amigo mío para que cuide de Oreo y de Mimi. La loba-mastina que tiene más de cabra que de perro y una coneja aficionada a morder cables.

Hemos tenido la suerte de que nos ha llovido una cantidad de dinero que, no solo nos ha quitado varios disgustos de encima, sino que por fin me puedo poner la jodida ortodoncia y podemos permitirnos un buen viaje.

Además, vamos a lo barato. A comer de los puestos de las calles de Tokio y a dormir en una casita particular que nos alquilan su habitación durante las dos semanas que estaremos fuera.

PERO SE NOS HA PLANTEADO UN PEQUEÑO (GRAN) PROBLEMA:
Tanto mi hermana como yo seguimos un estricto tratamiento médico que no podemos abandonar. Sabemos que hay ciertos medicamentos que están prohibidos en Japón y es algo que tenemos que consultar a la embajada para saber si los nuestros están permitidos. Si no lo están, tendremos que tomar las medidas oportunas para que podamos seguir nuestro tratamiento por otras vías (como inyecciones antes del viaje, por ejemplo)

También tengo que hacerme el pasaporte por primera vez :3

Iré dando detalles sobre los preparativos conforme vaya sabiendo más.


miércoles, 30 de marzo de 2016

El alemán abre muchas puertas (después de quemarte las neuronas)

Hace unos cuantos años empecé a interesarme por el alemán, pero nunca me había puesto a aprenderlo en serio.
Hoy he tenido un primer contacto con las declinaciones de los nombres propios (casi muero en el intento) pero son cosas que, aunque no me se de memoria aún, ya las entiendo. Vale, no todas, pero estoy haciendo el esfuerzo)

El alemán tiene cuatro declinaciones que siguen el mismo patrón del latín: nominativo como sujeto, acusativo como complemento directo, dativo como complemento indirecto y genitivo como complemento del nombre (que también es pronombre posesivo).

Las declinaciones que faltan para completar la serie son el vocativo y el ablativo. Ya no recuerdo cómo se analizaban estos dos.

Como todas las declinaciones que conozco (basándome en latín y griego antiguo) cada declinación se corresponde con un género, incluyendo el neutro, y un número. Ejemplo en nominativo singular:

Yo- ich
Tú- du
Él- er
Ella- sie
Ello-es

Los pronombres posesivos, que ya están en Genitivo, vuelven a declinarse de nuevo. ¿Para qué? Pues para joderte la vida, que no te enteras. Se declinan siguiendo un patrón al que le añades un sufijo que indica la declinación y el número. Ejemplo en nominativo masculino:

Mein, dein, sein/ihr/sein, unser, euer, ihr

Pero vamos a ver, si ésta bazofia dice que es en masculino ¿por qué te lo ponen así?:

yo-mein
tu- dein
el,ella,ello- sein/ihr/sein
nosotros-unser
vosotros-euer
ellos-ir

Y pasa exactamente lo mismo con la tabla en femenino, en neutro y en plural. Y dices "pues no me encaja", tranquilo que a mi tampoco me encaja y es algo que me tengo que preparar en tres meses para alcanzar el nivel B1. (defensa, por así llamarlo)

Mañana más, pero no mejor, porque es imposible.

viernes, 11 de marzo de 2016

EL TIEMPO PASA


Conforme se han ido sucediendo los días he ido mejorando de dentro hacia afuera. Aún tengo episodios de dolor existencial bastante extremista que me llega a dejar sin fuerzas, sin aire. 
Poco a poco voy mejorando, estoy recuperando peso y ya casi no se me cae el pelo. Es un consuelo después de haber visto como mi piel se había quedado prácticamente gris y áspera.

Estos dos meses de dolor y superación, caída y alza, por fin parecen llegar a su final. Ahora me cuesta más llorar, aunque sigo emocionándome aún. Pero claro, no es lo mismo una emoción nacida de un recuerdo que lo que sentía antes. 
Intentaré explicarlo...

Al comienzo de todo me vi superada por toda esa serie de acontecimientos que venían uno tras otro. Una pérdida, una muerte, la soledad, la ruptura, el periodo de duelo... Eran solo cosas negativas. Pensar que podía pasar algo bueno entre tanto dolor era una idea inconcebible. 
Cada día escribía una entrada nueva aquí para dedicarme algo de tiempo a mi misma, a ser egoísta, para intentar recuperarme. Luego la guardaba en borradores para que no se viera aquí. 
Está bien tener sentimientos y saber compartirlos, pero aquellos mensajes iban dedicados a mi yo interior y todos tenemos intimidad. Eso no era para compartirlo con nadie más que conmigo misma.

Dejé de comer y casi no bebía agua. No sentía hambre ni sed. Luego me atiborraba hasta atragantarme porque me moría del hambre, pero después me tiraba varios días casi sin comer. Se podría decir que funcionaba al límite, fingiendo estar bien. Decía que no me apetecía, que se me cerraba el estómago porque me encontraba un poco mal o que, simplemente, no tenía hambre y ya está. Es cierto que se me cierra el estómago muy fácilmente. Me suele pasar cuando algo de mi alrededor me recuerda a una experiencia traumática.
Y son muchas.

Han hecho falta dos meses y muchas personas para que yo mejorara. Es cierto, lo noto. Estoy mejor. Aún me duelen los huesos de tanto tiempo sin andar casi, de haber estado acostada días enteros o de salir solo al sofá, con el salón en absoluta oscuridad. Me han vuelto a subir las dioptrías de estar con el móvil a oscuras y he perdido algo de audición de escuchar música a todo volumen. 
Si, soy idiota. Sólo a mi se me ocurriría hacer algo así. No me defenderé diciendo que no pensaba en nada y solo actuaba, aunque sea la verdad.

Escuchar a Fangoria me ha ayudado mucho en el proceso de duelo. Sus letras me han levantado el ánimo en más de una ocasión y me han sacado de un apuro cuando más nerviosa estaba. Mejor no digo en qué mierdas pensaba. 

¿Cómo me encuentro ahora? Bueno. Se podría decir que casi he terminado de limpiarme desde dentro. Ahora toca embellecer la parte de fuera y es algo que va a ser muy difícil porque me siento envejecida. Me miro al espejo y no soy la misma de antes. Mi rostro está apagado, los ojos aún no han recuperado su brillo y los labios siguen blanquecinos. Las clavículas se hacen notar aún y las costillas no se ven debido a la ropa de invierno, que las disimula. 
Siempre me ha resultado fácil perder peso ya que mi intestino no puede absorber determinados nutrientes. Éste es el problema que no me está dejando recuperar el cuerpo que tenía antes de que todo empeorara.

Espero estar recuperada al 100% para cuando empiece el buen tiempo. Quiero poder estar cargada de energía para dar todo mi cariño a las personas que me han ayudado.