miércoles, 30 de marzo de 2016

El alemán abre muchas puertas (después de quemarte las neuronas)

Hace unos cuantos años empecé a interesarme por el alemán, pero nunca me había puesto a aprenderlo en serio.
Hoy he tenido un primer contacto con las declinaciones de los nombres propios (casi muero en el intento) pero son cosas que, aunque no me se de memoria aún, ya las entiendo. Vale, no todas, pero estoy haciendo el esfuerzo)

El alemán tiene cuatro declinaciones que siguen el mismo patrón del latín: nominativo como sujeto, acusativo como complemento directo, dativo como complemento indirecto y genitivo como complemento del nombre (que también es pronombre posesivo).

Las declinaciones que faltan para completar la serie son el vocativo y el ablativo. Ya no recuerdo cómo se analizaban estos dos.

Como todas las declinaciones que conozco (basándome en latín y griego antiguo) cada declinación se corresponde con un género, incluyendo el neutro, y un número. Ejemplo en nominativo singular:

Yo- ich
Tú- du
Él- er
Ella- sie
Ello-es

Los pronombres posesivos, que ya están en Genitivo, vuelven a declinarse de nuevo. ¿Para qué? Pues para joderte la vida, que no te enteras. Se declinan siguiendo un patrón al que le añades un sufijo que indica la declinación y el número. Ejemplo en nominativo masculino:

Mein, dein, sein/ihr/sein, unser, euer, ihr

Pero vamos a ver, si ésta bazofia dice que es en masculino ¿por qué te lo ponen así?:

yo-mein
tu- dein
el,ella,ello- sein/ihr/sein
nosotros-unser
vosotros-euer
ellos-ir

Y pasa exactamente lo mismo con la tabla en femenino, en neutro y en plural. Y dices "pues no me encaja", tranquilo que a mi tampoco me encaja y es algo que me tengo que preparar en tres meses para alcanzar el nivel B1. (defensa, por así llamarlo)

Mañana más, pero no mejor, porque es imposible.

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