Nuestro primer recurso es ir corriendo a meter la cerveza en el congelador con los voltios a mil, pero de esta forma aún tendríamos que esperar una media horita para que se enfríe. Pero... ¿podemos acelerar el proceso? "Yes, we can!"
Si metemos la lata ella solita, tardaría el suficiente tiempo como para olvidar que la hemos metido y beberíamos agua, hasta que, al rato, descubrimos que ha estallado y que tocaría fregar el congelador... Pero, si la ponemos en un recipiente con agua y hielo, tardaría de entre 3 a 5 minutos. Y, si le pones sal al agua, en 2 minutejos de nada te puedes hasa encontrar trocitos de hielo flotando el la cerveza.
Explicación:
La mezcla baja rápidamente de temperatura sin llegar a congelarse gracias a la sal. Ésta, para disolverse, necesita energía y tendrá que tomarla absorbiendo el “calor” del agua. A la vez, el hielo se derretirá, puesto que el contacto con la sal disminuye su temperatura de solidificación… y para perder la estructura sólida también necesita energía, por lo que también la tomará del agua enfriándola aún más. Por supuesto, el contacto con el exterior “dificulta” nuestro objetivo… (el aire caliente aporta energía)… pero en una nevera el proceso no tendrá freno.
Hala, a practicar.
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